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VIAS VENOSAS DE EMERGENCIA

 

     A veces en medicina de urgencias se necesita una vía venosa ya, pero por lo que sea, ADVP, quimioterapia, colapso... , la canalización en los lugares habituales es de gran dificultad y se demora en exceso. Es conveniente tener, más aún si hay prisa, lugares de acceso alternativos y que pueden romper un poco los moldes en enfermería de adultos, en tanto que resulta una agresión a la rutina y obligan a cambiar el chip; bien, cambiémoslo o muramos. Ahí van las cosas que se me ocurren :

YUGULAR EXTERNA

     Siempre está ahí, visible, accesible sin desnudar al enfermo. Puede no ser aparente en el enfermo chocado que está en decúbito supino, pues pongámoslo en Trendelenburg. Hay un hecho inicial que puede disuadirnos de canalizar esta vena, y es el caso del paciente agitado o combativo por los riesgos que entraña en esta situación andar pinchando el cuello.

     Para canalizarla es útil colocar al paciente en Trendelenburg, ya que así mantenemos bien repleccionada la vena en todo momento y se reducen además las oscilaciones de calibre en relación con el ciclo respiratorio y el riesgo de embolismo gaseoso. Los preparativos son iguales que para la canalización de otra vía periférica.

     El lugar más apropiado es donde la vena cruza sobre el músculo esternocleidomastoideo, dado que la piel del cuello tiene una unión muy laxa con los planos profundos, cuando la pinchamos se desplaza o baila en demasía, lo que dificulta la operación; luchamos contra esto fijando la piel, y la vena, con la mano no dominante. Pero es preciso tener en mente dos cosas :

  • Embolia gaseosa : el extremo del angiocatéter ha podido entrar en el tórax, o casi, de forma que al retirar el fiador puede ser aspirado aire a través del catéter cada vez que el paciente inspira, con el consiguiente riesgo de embolismo gaseoso. Por tanto, debemos retirar el fiador al finalizar la inspiración conectando con rapidez el sistema de infusión. También podemos ocluir el catéter con un dedo (enguantado, claro está, con guante estéril). La posición de Trendelenburg es, como ya se dijo, la medida inicial fundamental para reducir la posibilidad de embolia gaseosa.

  • La infusión no va : recordad que la yugular externa tiene válvulas con la concavidad mirando hacia arriba, de forma que al progresar el catéter su punta puede quedar alojada en el seno de una válvula y obstruida al apoyarse en el suelo de ésta. La solución que a cualquiera se le ocurre es la correcta, retirar un poco el catéter, comprobar que la infusión va y fijarlo en la nueva posición.

     Para finalizar, la fijación adecuada en el cuello de un sistema de infusión es difícil y aún más si el paciente se mueve en exceso. Por tanto esta es una buena vía para empezar pero, una vez puestas las cosas en marcha, debemos plantearnos con calma la necesidad y posibilidad de otro acceso.

SAFENA INTERNA

     Donde la vamos a intentar canalizar es un poco por encima y por delante del maléalo peroneo, pues en esta zona resulta ser una vena de localización constante y además muy accesible salvo en estados edematosos y de dermatopatías por insuficiencia venosa crónica evolucionada. La técnica es indistinta a la empleada en la canalización de cualquier otra vía venosa periférica.

     Debemos tener presente que el tiempo de circulación periferia- corazón es especialmente prolongado con esta vía y más aún en casos de choque o gasto cardíaco bajo, por lo que es útil elevar un poco sobre el plano la extremidad en que se ha canalizado la vía. Está claro que en tales situaciones no es más que un acceso inicial que debe ser sustituido por otro tan pronto como se pueda.

     Esta vía está contraindicada si hay traumatismo de importancia en la extremidad, la pelvis o el abdomen. Tampoco la usaremos, pues es inútil, en casos de parada cardiorrespiratoria.

CEFALICA EN EL BRAZO

     Aunque no se tenga en cuenta habitualmente, con frecuencia resulta ser una buena vía sobre todo en varones delgados. Ya sabéis, discurre a lo largo de la cara anteroexterna del brazo y la técnica es exactamente igual a la de canalización de cualquier otra vía venosa periférica.

FEMORAL

     Ya se que este acceso se reserva al médico, pero creo que está al alcance de la mano de enfermería utilizando un angiocatéter y como medida de emergencia, sobre todo en medio extrahospitalario, situaciones de catástrofe y necesidad de infundir grandes flujos. No está indicada en caso de parada cardiorrespiratoria o si no se palpa el pulso femoral o si hay traumatismo pélvico o abdominal. Tener presente que en un paciente obeso puede ser imposible canalizar la vena femoral con un abocat.

   

 

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