Autor: Benito Martínez.

     Vamos a hablar únicamente de consideraciones generales sobre tres aspectos :

  1. Sobre la hoja de órdenes a enfermería.
  2. Sobre la sueroterapia.
  3. Sobre la oxigenoterapia.

HOJA DE ÓRDENES A ENFERMERÍA

     En ella dejamos constancia escrita de lo que queremos que la enfermería haga al enfermo; ¡ojo!, esto no nos exime del intercambio de información verbal con la enfermera, ya que ambas maneras se complementan y refuerzan, mejorando la comunicación y la interacción profesional y personal de unos y otros.

     Sugiero el siguiente orden de cumplimentación con todas las variaciones que dicte, según que casos, el sentido común :

  • Pon tu nombre en letra legible, así se podrá saber quien es el responsable del desaguisado. Bueno, las enfermeras cambian de turno, el enfermo de lugar y tu sigues de guardia y la dichosa hoja con tu nombre será el nexo de unión del enfermo contigo, de manera que ante cualquier circunstancia se te podrá requerir sin necesidad de dar un repaso a toda urgencias.
  • Cosas que hay que hacer ahora, por ejemplo : ECG, gasometría, tira de glucemia, test de embarazo… Estas pruebas tienen una función evaluadora global, pero otras marcan, o pueden marcar, un punto de inflexión en el manejo del paciente por lo que deben ser hechas precozmente. Con frecuencia la enfermera reconoce tal necesidad y las habrá realizado antes de que nosotros veamos al enfermo y ordenemos.
  • Sobre la comida y la bebida. Siempre hay que escribir algo : si sí, si no y si sí, que. Vamos a ver, el paciente que tiene indicación de dieta absoluta, pues ya está (luego veremos esas indicaciones). Si estimas que el paciente va a pasar muchas horas en urgencias y no tiene indicación de dieta absoluta, indicarás la dieta apropiada (de diabético, pobre en sal…). Si se trata de un paciente que no tiene indicación de dieta absoluta y crees que va a pasar pocas horas, no le pautas dieta pero sí dejas constancia escrita de que puede beber (urgencias no es un restaurante, pero un vaso de agua…). Hay pacientes que no pueden comer ni beber en el momento de entrar en urgencias y, sin embargo, podrán hacerlo al cabo de un rato y con seguridad serán dados de alta, se indica que pueden beber pasado el momento agudo y no se ponen sueros (el ej. clásico sería el cólico de riñón).
  • Controles periódicos. ¿Controles de qué?, el motivo más frecuente de control son las constantes vitales e, igual de frecuente es escribir controles habituales sin especificar ni qué se quiere controlar ni cada cuanto y, controles habituales significa tomar TA, frecuencia de pulso y Tª una vez cada 24 horas; como es probable que quieras una mayor frecuencia de controles o que se controle alguna otra cosa, pues hay que escribir que se quiere controlar y cada cuanto; hazlo. Además de las constantes vitales nos puede interesar el control de otras cosas como la diuresis, conciencia, pupilas, vómitos, deposiciones, hacer ECG si el paciente tiene dolor torácico…; en relación con la diuresis, sobre todo en casos que interese especialmente, hay que escribirlo en mayúsculas, subrayando, dentro de un círculo y recordarlo además de palabra al personal encargado y al enfermo y/o su familia (y aún así…). La periodicidad de los controles se relaciona con la gravedad del enfermo y/o las expectativas de evolución posibles. En algún caso hay que dejar constancia de la necesidad de alarmas si la cosa a controlar excede de ciertos límites o simplemente aparece o desaparece (ej. son la escala de Glasgow y el dolor torácico en enfermo con probable cardiopatía isquémica aguda) y que hacer en tal caso : avisar, hacer ECG…
  • Posiciones y movimientos. Los pacientes cardiópatas o EPOC es conveniente que estén semisentados o sentados, aunque habitualmente ya son colocados en esas posiciones sin necesidad de dar órdenes al respecto. Tal cosa no sucede en aquellos enfermos con lesión aguda del SNC y debes acostumbrarte a ordenar sobre ello : cabecera a 30º. En el caso de los pacientes traumatizados con lesión segura o probable de la columna vertebral, ordenarás movilización en bloque (y no sólo aquí, sino también en la petición de rayos). A los pacientes con cardiopatía isquémica aguda se les impedirá el movimiento : movilidad 0. ¿Alguien estuvo acostado en una camilla de urgencias durante horas y con la cabeza “a ras”?, que se ponga y verá una forma de tortura en la que no había caído; por tanto, si no hay contraindicación, procurarás que tu enfermos tengan la cabecera de la camilla elevada (incluso tú mismo, con tus manitas, se la levantaras).
  • Tratamiento. El asunto ofrece dos aspectos. El primero de ellos tiene que ver con que los enfermos que atendemos en cubículos son en su mayoría crónicos y ancianos con medicación domiciliaria; la cuestión que surge es : ¿se la tenemos que mantener?, ¿toda?, y si no es así, ¿cuál?. Bien, una buena parte de tales medicaciones es innecesario mantenerlas durante la estancia en urgencias, pero no así aquellas relacionadas con el proceso motivo de consulta en cuyo caso se mantendrán aunque variando en casos la dosis y la vía. Hay otras medicaciones que no tienen que ver con el motivo de consulta pero que no se deben suspender, como la oxigenoterapia, los anticomiciales o los anticoagulantes. Resumiendo, el hemorreológico de las varices, o narices, el nootropo o el descongestionante prostático, pasamos de ellos. De la fenitoína del epiléptico no y, no digamos ya, si consulta por convulsiones, que resulten ser además por bajos niveles y nosotros nada, a pedir un TAC cerebral, en general improcedente y, sin pautar la fenitoína, esperar que pasen las horas y lleguen los resultados; en esta situación sólo falta, y no me extrañaría, que lleguen más convulsiones. A ti, R1 que acabas de llegar, ¿te parece esto sorprendente o increíble?; bien, mi deseo es que siga sorprendiéndote dentro de tres meses, pues esto indicará que estás en el camino de no dejarte llevar por el viento embrutecedor de la costumbre osmóticamente transmitida por difusión simple, simplicísima, irrazonable, irracional, ciega, acrítica y estúpida… Dado que los nombres comerciales de los productos que el enfermo usa en su casa pueden no ser los mismos que tiene en el hospital, debes hacer la traslación oportuna y no limitarte a copiarlos sin más en la hoja de órdenes creando un problema a enfermería, y al enfermo, traduciendo todo ello un desentendimiento por él. Si el hospital no dispone de alguno de tales fármacos y creemos que es necesario, tenemos que buscar un equivalente. El otro aspecto tiene que ver con los fármacos nuevos que nosotros pautamos en relación con el problema motivo de consulta y que haremos usando preferentemente el nombre comercial, especificando dosis, vía, periodicidad, todo particularizado según el enfermo, la enfermedad y el fármaco, por lo que no se pueden dar normas particulares. Ahora bien, hoy por hoy se abusa, es mi opinión, de la vía intravenos y en caso de terapia inhalatoria, de las nebulizaciones; en tal sentido es conveniente ser reflexivo y no coger ahora vicios que después no hay quien los suelte, o se entere siquiera que los tiene.